martes, 20 de julio de 2010

FanFic: "Dar la vida por un anhelo"

Este FanFic está hecho en base al anime InuYasha. © Aldibp y Sabri_hyde



-Está bien. Lo haré-una voz liviana y femenina respondió sombríamente.
El hombre al frente suyo se sonrió y lanzó una risita cínica.
La absoluta oscuridad no dejaba ver nada más. Pero muy pronto salió, de entre las sombras, una mujer muy bella. Su rostro no denotaba más que pura maldad.
Se marchó en silencio y desapareció de nuevo en otras sombras...
La noche era hermosa y tranquila bajo el bello manto de las estrellas, Inuyasha , Kagome, Sango y Miroku contemplaban las estrellas, hasta que se percataron de una energía maligna, la cual superaba al gran Naraku.
Luego, una nube de humo estalló en el aire, a pocos metros de ellos. Una joven era a quien envolvía aquella cortina de humo negro, que resultó ser veneno.
-¿Quién eres?-osó preguntar Inuyasha.
Él sólo pronunció eso, cayó al suelo, igual que Shippo y Kirara. Sango y Miroku se prepararon para atacar, mientras que Kagome trataba de despertar a Inuyasha y a Shippo.
La mujer se acercó, lanzó por los aires a Kagome con sólo mover su brazo y se acuclilló junto a Inuyasha, mirándolo fijamente. Permaneció así durante unos segundos, para luego pararse y anunciar que el hanyou pronto moriría.
El boomerang se Sango ni se le acercó, ya que un campo de fuerzas la protegía.
Y, tal como había aparecido, se esfumó mientras reía nuevamente.
El cuerpo de Inuyasha brillaba, y Kagome corrió rápidamente.
Para cuando lo vio, algunos de sus cabellos se estaban tornando negros, y su piel se ponía aún más pálida. Kagome trató de tocarlo, pero fue inútil; un campo de energía estaba alrededor de él.
Aparecieron de la nada algunas serpientes caza almas, por lo que podría llegar a ser…
Kagome levantó la vista para ver mejor a los bicharracos.
Luego, una silueta oscura apareció caminando. Mientras más se acercaba era más reconocible.
La piel pálida de Kikyo resplandecía con la luz de la luna.
Siguió con su caminar lento hasta donde estaba el campo.
Su mano de barro tocó la barrera, y recibió una descarga de energía.
Sus labios se curvaron, indicando que sólo era un estorbo que no duraría mucho tiempo.
En poco tiempo, la barrera desapareció por completo.
El cuerpo de Inuyasha se mantenía rígido y duro, pero, a diferencia de antes, ahora tenía completamente el aspecto de un humano.
Kikyou se dio vuelta y les dijo a los amigos de Inuyasha que él no tardaría en morir. Necesitaba la ayuda de Kagome, aunque no quería admitirlo, pero era la única forma de salvarlo. Su piel se ponía más fría, así que trataron de explicarle a Kikyou cómo era esa mujer.
-Vaya-dijo cuando complementaron la descripción.
Miró a la chica a los ojos.
-Kagome, este será un reto muy difícil. Lo arriesgarás todo y podrías perder tu propia vida. ¿Estás dispuesta a correr esa suerte por Inuyasha?-sus ojos brillaban como su estuviesen vivos.
-Claro que sí-dijo sin dudar al verlo una vez más.
-Entonces vamos- Kikyo tomó su arco y sus flechas y se puso de pie.
-Espera. ¿Ellos no irán?-dijo refiriéndose a sus amigos.
Les echó una mirada, observándolos... estudiándolos.
-No-dijo finalmente, y las dos partieron.
De vez en cuando Kagome se asustaba, cuando las serpientes aparecían de la nada para depositar almas en el cuerpo de Kikyo, pero sólo duró hasta que se hubo acostumbrado.
-¿Y adónde vamos?-preguntó tratando de romper el silencio. La verdad que no le gustaba estar a solas con aquella mujer, pero trataba de rescatar lo mejor de la situación.
Kikyou dijo:
-Hacia el castillo de Naraku, seguro él tiene que ver con todo esto. Seguro que la sacerdotisa Tsuki tiene que ver en esto, tal vez hicieron un pacto o algo así… es lo más seguro.
A Kagome le sorprendió no darse cuenta antes.
-¿Sabes dónde está el castillo de Naraku?-dijo aún más sorprendida.
-Sí, siempre lo he sabido, su constante energía sobrenatural es tan fuerte que se puede percibir desde el árbol sagrado- dijo con un tono un poco altanero.
Siguieron caminando un buen rato sin hablar.
El día ya estaba agonizando, y aún no habían parado a descansar. A Kagome le dolían los pies; le pareció que jamás había caminado tanto en su vida.
-Sabes... Inuyasha nunca deja de pensar en ti. Él aún te quiere mucho, aunque a ti no te parezca-dijo con un tono afectuoso al hablar de él.
-Ja. No me hagas reír, yo ya lo sé. ¿Por qué crees que hago esto?- la miró con astucia-. Además, nuestro amor nunca tendrá fin, sólo, hasta que lo pueda llevar conmigo para siempre.
Kagome dejó de sonreír y se sumió en una tristeza profunda, aunque intentó no demostrarla con su rostro.
-¿Falta mucho?-no quería ser una molestia, pero ya quería evadir esa conversación. Aunque, pensándolo bien... ¿Por qué tenía que dejarse intimidar por Kikyo? Se enojó para sus adentros, mas no lo expresó. No podía enfadarse frente a esa sacerdotisa que le causaba tantas clases de sentimientos, entre los cuales se destacaban el miedo, el respeto, la lástima, la compasión e incluso un poco de odio.
-Si seguimos así sin descansar tardaremos sólo un rato.
Miró al cielo y se paró.
-Esto no es bueno-susurró aún con la mirada puesta en las nubes.
Una nube de maldad salió de la nada, y en ella la sacerdotisa.
-No se a cerquen más o morirán- dijo con una guadaña en las manos.
-No te saldrás con la tuya, Tsuki-dijo Kagome agarrando una flecha y disparándole a la sacerdotisa.
La flecha y un campo peleaban por ver quién vencería, hasta que finalmente el arma de Kagome hizo un hoyo en el escudo.
Pero la flecha fue disuelta y el capo se regeneró en el mismo instante que ésta lo atravesó.
-¿Qué? ¿Por qué no funcionó?-Inquirió Kagome mientras sacaba otra flecha.
Kikyou la miró fríamente, y ordenó a sus serpientes que la a atacaran a toda velocidad, pero no dio resultado; el campo volvía a la normalidad.
-Kagome, ve al castillo de Naraku. Yo me quedaré para encargarme de Tsuki.
Ella rió y dijo:
- Pueden pelear las dos juntas. Nunca podrán matarme-luego, lanzó un ataque hacia ambas sacerdotisas.
Kikyou lanzó un gran poder espiritual que logro distraer a Tsuki, y por detrás Kagome salió corriendo hacia el castillo de Naraku.
No paró hasta asegurarse de que estuviera lo suficientemente lejos. Había corrido cuando menos unos veinte minutos.
Luego se dio cuenta que no tenía ni la más remota idea de adónde dirigirse.
Kagome vio una flecha disparada hacia el noreste.
-Esa definitivamente debe ser Kikyo. De seguro que supo que tendría problemas para encontrar el castillo.
Siguió la dirección de la flecha, rogando por que su tonta mente no haya pensado cualquier cosa.
Faltaba muy poco; así que apresuró el paso.
-Inuyasha, resiste un poco- susurró al tiempo que seguía corriendo.

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